El barrio
Un edificio de cuatro departamentos, una cuadra con un almacén y una peluquería, y la casa de al lado. Todos se conocen y nadie se cuenta todo.
Vos
23 años · Departamento B
Uno de cinco hermanos, criado en una casa donde la iglesia era el refugio y el padre el problema. Te guardaste para una chica que no te esperó y la encontraste en el salón parroquial con otro. Tu vieja te mandó a Villa Nueva —el barrio donde ella se crió— a estudiar física y a empezar de nuevo. Llegás con quinientos pesos, un cuarto que alquilás barato porque la dueña le debe algo a tu madre, y tres cosas que querés al mismo tiempo: mandar plata a tu casa, recibirte, y todo lo otro.
El edificio
Cuatro puertas en un pasillo. Treinta pasos de la tuya a cualquiera.
Valeria
La dueña · Departamento A
El edificio era de sus padres y hace siete años que lo lleva sola. Fue al colegio con tu madre: dice que ella era la que se portaba bien, y que la otra era ella. No aclara más. Te cobra el alquiler el 10 y te lo cobra con la misma cara siempre. «Sola. Y antes de que preguntes: sí, se puede. Y no, no es lindo.»
Camila
22 años · Departamento C
Vive sola en el departamento de sus padres desde que ellos se fueron a Mar del Plata, hace cuatro años, cuando el padre se enfermó por primera vez. Estudia y atiende un café. Escribe en minúscula y sin punto final, y se anima mucho más por mensaje que en el pasillo. Te lo va a decir en la cara. «por mensaje sos otro, eh»
El Tío
Departamento D · el del mate
Treinta y un años dando primer año en la facultad, y ahora la terraza, el mate y los pájaros. En la pared del living tiene una foto: la hermana, la señora, y un asado del 82 donde faltan tres. Si le preguntás por los que faltan te sirve otro mate y la conversación se terminó. «Y, faltan.»
La cuadra
El almacén, la peluquería y un local vacío en la esquina.
Yanina
La peluquera de al lado
Catorce años en el rubro: tres lavando cabezas ajenas y once con la silla propia. Vio crecer al barrio entero desde ahí y todos le cuentan todo, lo cual quiere decir que ella sabe todo. Es la primera que va a cruzar la puerta de tu local, y la única que se va a dar cuenta de que no tenés la menor idea de lo que estás haciendo. «Y todos me cuentan todo, tesoro. TODO.»
Sofía
La del almacén
El almacén era de su viejo. Cuando él se enfermó se quedó ella a atender una semana, y van cuatro años. Está casada con un camionero que sale de viaje por cinco días y vuelve a dormir. Sale a correr de noche, y cuando le preguntás por qué te da una respuesta que suena a chiste y no lo es. «En el almacén estoy diez horas parada en dos metros cuadrados. Correr es lo único que hago en línea recta.»
Luciana
La amiga de Camila
Se conocen desde el primer día de primer año del secundario: Luciana estaba llorando en el baño del colegio y Camila entró a maquillarse, no le preguntó nada y le pasó el delineador. Diez años. Tiene una respuesta lista para todo, salvo cuando le preguntás por qué te trata bien. «Porque me caés bien y sos el vecino de Camila. Las dos cosas juntas no me sirven.»
La casa de al lado
Los padres de Camila vuelven de Mar del Plata, y el C deja de ser de ella.
Héctor
49 años · el padre de Camila
Volvió de las vacaciones peor de lo que se fue. Ahora el sillón donde te sentaste cien veces tiene ocupante fijo, manta hasta la cintura y el control remoto apoyado en el brazo. Su problema no es la enfermedad: es la dignidad. Y hay cosas que te va a pedir a vos porque no se las puede pedir ni a su mujer ni a su hija. «Pibe. Sentate.»
Silvia
43 años · la madre de Camila
Hace las cuentas en voz baja en la cocina, y se calla cuando alguien pasa por el pasillo, con esa velocidad que tiene la gente que no quiere que le cuenten las cuentas. Vos sos el único que la escuchó hacerlas. «Nada, nada. Hablo sola. Es la edad.»
Gladys
46 años · la enfermera
Doce horas de guardia y después duerme en el cuarto de Camila. Decide quién entra y quién espera en el palier, y a Héctor nunca lo llama Héctor delante tuyo: le dice «el señor». No es mala: está harta. Y no se compra con plata —se compra con que alguien se haya tomado el trabajo de pasar por el almacén. «¿Vos sos el del mandado o el que viene a ver a la nena?»
La facultad y la noche
Lo que queda afuera del barrio.
Andrea Bonetti
39 años · Física II
Da prácticas de Física II y fue alumna del Tío cuando el Tío todavía daba clases. De día se le dice doctora Bonetti. Después de las once de la noche, en este barrio, nadie se llama como se llama.
Nacho
25 años · de la facultad
Reparte con la moto y sabe siempre dónde está todo el mundo. Está colgado de Luciana desde hace más tiempo del que admite. Llega en una próxima versión.
Darío
36 años · camionero
Sale de viaje cinco días y vuelve con la espalda hecha pedazos. Lo vas a conocer antes de saber quién es. Llega en una próxima versión.